
El Parque Empresarial PICA siempre ha sido referente del comercio y la industria en Sevilla, pero en pleno 2026, la competitividad ya no solo se mide en facturación, sino también en sostenibilidad. Trabajar en el corazón del Carretera Amarilla nos ofrece una ubicación privilegiada, pero también nos reta a liderar el cambio hacia una gestión más eficiente de nuestros recursos.
Es por ello que convertir una nave o una oficina en un espacio “eco-friendly” no es solo una cuestión de imagen corporativa; es una estrategia inteligente para reducir costes operativos y mejorar el bienestar de quienes pasamos aquí gran parte del día.
Ser sostenible en un entorno empresarial como el nuestro es mucho más sencillo de lo que parece ya que no siempre se requieren grandes inversiones iniciales y a menudo se trata de optimizar lo que ya tenemos y aprovechar las condiciones únicas de la ciudad.
Y es que, desde la gestión de los residuos de la oficina hasta la eficiencia energética, cada pequeño ajuste suma para que el parque empresarial PICA siga siendo un pulmón económico moderno y responsable en la ciudad.
Eficiencia energética en la oficina
Dentro de las oficinas, gestos cotidianos como la sustitución de luminarias por sistemas LED de bajo consumo con sensores de presencia pueden suponer un ahorro de hasta un 30%. Este tipo de medidas no solo reduce el gasto energético, sino que también disminuye las emisiones asociadas al consumo eléctrico y mejora la eficiencia del espacio de trabajo sin afectar a la comodidad de quienes lo utilizan.
Además, la instalación de temporizadores, el aprovechamiento de la luz natural y una correcta gestión de los equipos eléctricos contribuyen a reforzar una cultura de uso responsable de la energía dentro de la organización.
Residuos y digitalización, hacia el papel cero
La gestión de residuos es el otro gran pilar de la oficina sostenible. En el PICA conviven sectores muy diversos, desde la logística hasta la automoción, y cada uno genera un impacto distinto. Sin embargo, el “residuo de oficina” es el denominador común.
El fomento de la digitalización total para alcanzar el objetivo de papel cero no solo libera espacio físico en las naves, sino que reduce drásticamente nuestra huella ecológica. Cuando el papel sea inevitable, asegurar que acabe en el contenedor azul es el mínimo compromiso que debemos mantener.
Además, debemos prestar especial atención a los RAEE (Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos), ya que, en un entorno donde renovamos ordenadores, impresoras, diferente tipo de maquinaria y teléfonos con frecuencia, es vital no acumular estos dispositivos en rincones olvidados de la oficina. Para ello, el PICA tiene habilitado un punto limpio que tiene como objetivo principal que cada cable, tóner o batería reciba el tratamiento adecuado.





